Domingo, 30 de abril de 2006
Y haría una película, como Princesas…
Y las escenas serían como las de las comidas familiares, en donde todo está pasando con una crudeza impactante y la conversación trivial se mezcla con el ruido de los cubiertos porque en realidad no hay nada más que decir.
Escena I
Él está nervioso y yo me doy cuenta. Porque lo sabe, no le queda otra que reconocerlo, si no, seguiría disimulándoselo, disimulándomelo.
Me cuenta qué entiende por amor y qué por sexo y resulta demasiado cruel digerir (entre el cenar gambas) que nada de lo de anoche fue realmente así.
(Porque eso no va en la escena)
Y de nuevo intenta camuflar su ilusión para no sentirse demasiado desprotegido (empieza a notarse la humedad). Me dice de alguna forma que
- “uno entiende de conexiones internas”,
y puede que sí, aunque ella le preguntase por qué insistía tanto en querer besarla cuando le rechazaba de continuo… “y finalmente la besé” me dijo, “y su beso pretendía ser más lascivo que el mío”.
- “No, hoy no viene a verme, es que ha quedado con unos amigos para ir al cine”…. dice.
Escena II
Esta mañana la he visto a ella (la de él) en la gasolinera.
Pagaba diez euros de sin plomo mientras una niña le decía “mamá, cómprame chicles, veeeenga, cómprame”.
¿Su marido? la esperaba fuera del coche. Tenía el gesto hastiado.
Vi problemas de pareja, económicos, sentimiento de fracaso y apatía. Vi a una mujer derrotada, que poco tenía que ver con la que se inventó él hace dos noches.
¿A dónde llegan diez euros de gasolina? Pensé.
Escena III
Subo al coche creyéndome fuera de todo eso, aunque… quisiera contarles que un hombre me ha regalado poemas, para disimularme yo también. Pero no me siento con fuerzas de castigarme.
Y mientras pienso que soy objeto de deseo ajeno, no me complazco pero me reconforto…
(Pero eso no va en la escena)
…cuando mi madre, desde el asiento de atrás del coche me dice
- ¿Por qué te has arreglado tanto? (y mastica el reproche).
- Mamá, llevo una camiseta y unos vaqueros… (con la misma derrota que la mujer de la gasolinera)
- Ya,…. pero te has arreglado mucho.
Y mi padre calla y yo también (lo sabía desde antes de salir de casa. Me miré al espejo y supe que no… y dije sí)
y los tres sabemos que se me nota el pecho que ciñe la camiseta
y que el cinturón de seguridad resalta que soy una mujer.
Una mujer que ya debe saber de la diferencia entre amor y sexo y algo de eso que tenga que ver con los poemas del deseo…
Y me dan ganas de decir
soy puta, en la misma medida que lesbiana.
(Pero eso no va en la escena)
Por: Myu | General | Comentarios (5) | Referencias (0)
Hoje cada vez que te leio acendo um cigarro, seria algo normal para uma fumadora, mas eu não sou fumadora (pelo menos habitual), não em casa, não no trabalho, bastante na noite, digo sempre que “tenho uma relação estranha com o tabaco”, mas acendo como se “pedisse” ao cigarro ajuda para “entrar” na tua escrita ou melhor no teu mundo…mas confesso estou perdida e sinto pena de me perder…mas vou continuar a ler-te ou a reler-te até encontrar o que nem sei que procuro encontrar, mas que quero encontrar.
CristinA. | 30-04-2006 21:02:08
Wonderland | 01-05-2006 11:16:27
CristinA, creo que la mejor recomendación es que no te intoxiques, ni con el tabaco ni conmigo… ni me busques detrás de estas letras porque quizá no esté yo sino tú… Es precioso lo que dices sin embargo, pero detrás no hay más, o es que ya no sé qué es detrás y qué delante… en éste punto, yo también voy a encender un cigarrillo.
7, ya sabes.
Wonderland, qué va…. Aún quedó, lo peor vino después que me vi King Kong y terminé enamorada del mono y por supuesto de la chica y llorando a moco tendido claro…
Otro beso para ti!
Myu | 01-05-2006 12:22:29
Wonderland | 01-05-2006 13:53:48
Tarde demais, já estou intoxicada…
Eu sei que há clínicas de desintoxicação, mas primeiro é necessário a paciente querer desintoxicar-se e eu agora não quero!
CristinA. | 01-05-2006 13:59:40
Quizás esté escondido en algún rincón. Quizás haya emprendido un largo viaje y se haya olvidado de regresar. Pero enamorarse, al fin y al cabo, no tiene ninguna lógica. A lo mejor, de repente, el deseo aparece de la nada y te atrapa. Mañana mismo. Sumire apartó la mirada del cielo y la clavó en mi rostro. –¿Como un tornado a través de la llanura? –Si quieres llamarlo así. Por unos instantes, ella imaginó un tornado a través de la llanura. –Por cierto, ¿has visto alguna vez un auténtico tornado a través de la llanura? –Nunca –contesté–. En Musashino no suelen verse tornados en vivo (y debería añadir que es de agradecer). Aproximadamente medio año después, mis predicciones se cumplieron y Sumire se enamoró de forma fulminante, sin lógica alguna y con la furia de un tornado a través de la llanura. Se enamoró de una mujer casada diecisiete años mayor. De “Sputnik, mi amor”.
Diseñado por Studio.st
Online gracias a Bitacoras.com