Jueves, 27 de octubre de 2005
A los quince años todo cambió, de golpe, de un día para otro. Se fue una y vino la otra.
Mi padre se ha pasado casi media vida de un lado a otro, así que no le gusta viajar.
Mi madre me confesó no hace mucho que su mayor ilusión habría sido tener una autocaravana. Una mezcla entre conducir, que siempre quiso y nunca hizo, y viajar de un sitio a otro.
Como a mi madre le encantaban las maletas y mi padre adoraba las zapatillas, lo que hacían era organizarse. Así que si ella quería ir a algún sitio, se iba (a veces llevándose a alguno de sus hijos de paquete, yo incluida).
Un septiembre se piró con unas vecinas al norte y ahí cambió todo.
Cuando no había móviles y ni siquiera teníamos teléfono fijo (¿para qué si teníamos una vecina que hacía de centralita de las casas de alrededor?) llamaron a mi padre desde un hospital de muy muy lejos del mar, de mi mar.
Mi padre se fue en avión y yo me enteré por la vecina de que a mi madre le había pasado “algo”, pero no sabían muy bien qué.
A los tres días mi madre estaba en una clínica privada, ya en mí ciudad y yo solo sabía que no podíamos (ninguno de sus hijos) ir a visitarla. Se la habían traído en una ambulancia, “atada”, atravesando España.
Ahí cambió todo y comenzó la cadena de “por qué”, que se fue instalando en la cabeza de la familia en general y en la mía en concreto.
Cuando llegó a casa entró otra señora que se presentó como mi madre y que yo no conocía de nada. En casa no somos de visitas.
Con el paso de los meses, mi madre volvió a ser la que era y en un mecanismo de supervivencia de lo más espontáneo, todos pensamos “esto no ha ocurrido”.
Pero por más que aprietes para que las cosas sean como quieres… terminas por entender que no basta con apretar.
Y volvió la señora extraña. Y se volvió a marchar a los meses. Y aún sigue volviendo de cuando en cuando… y aún seguimos apretando para que se olvide de ésta familia, para que se aburra y no vuelva. Pero no, no basta con apretar.
Y ya conozco a esa otra, y hasta me he acostumbrado a ella, aunque cierre toda la casa para que no sepan que ha llegado. No es mejor ni peor, viene y se va, a veces con más ruido a veces como quién no quiere la cosa. Ahora se ha instalado unos días en casa de mis padres, otra vez de vista, y ahí andamos… mi padre no deja de preguntarse si pretenderá quedarse un día para siempre… a mi padre le cae fatal, porque se olvida de que esa no es su mujer y le habla para convencerla de que lo es. Y todo es un poco lío.
Y dicen que yo me parezco a él, y siempre me ha dado mucha rabia porque yo he querido ser yo misma y no parecerme más que a mí. Y dicen que yo me parezco a él en la cara, en los gestos, en la forma de ser… mi madre lo dice más que nadie, la mía, no la otra. Y es que yo las veo a las dos, y las distingo bien.
Así que mi madre se equivoca.
Mi padre de bueno es ingenuo. Mi padre es un hombre bueno, que se confunde y se cree que solo hay una…
Ahora está ésta señora en casa de mis padres, pasando unos días, así que no se me puede olvidar ir a visitarla, que mi padre cocina de maravilla, desde que tengo quince años, desde que empezaron las visitas.
Por: Myu | General | Comentarios (6) | Referencias (0)
Debo estar un poco espesita, porque he necesitado leer el post tres veces para comprenderlo. Es increíble cómo cuentas las cosas, Myu. Qué arte, Dios mío!!!! En fin, no sigo diciéndote cosas buenas, que enseguida te pones en guardia, marinera.
Un besito.
Sunfaith | 27-10-2005 23:25:16
vaya, myu, no sé ni qué decirte.... es duro.....
no puedo más que mandarte un abrazo, d los fuertes, aunq no me conozcas, q yo sí te voy conociendo.
un abrazo, entonces.
ehtrellita | 28-10-2005 08:34:02
Solo puedes esperar a que vuelva, cada hora que pasa está más cerca.
Seguro que será pronto.
Un abrazo.
bea | 28-10-2005 15:19:46
Qué se puede decir ante ésto, solo intentar transmitir ánimos y fuerza ante esta situación difícil que te toca vivir.
S | 28-10-2005 22:03:43
...las visitas siempre se van o eso espero...
en aquel viaje que os cambio la vida imagino que tu también te convertiste en otro distinta de la que ibas a ser...¿no? pero en cualquier caso no creo que te parezcas a nadie... más que a myu
y como todas te mandan abrazos (y yo tampoco quise ser nunca como nadie, de hecho yo creia que era adoptada) yo te mando besos... uno de los que se dan mientras se abrazan (y se queda uno ahí paradito)
muaa
elena | 29-10-2005 11:40:26
Sunfaith, curiosamente tú, siempre me entiendes… si a veces me hace falta darme a mí misma varias lecturas ¿cómo no te iba a pasar a ti?
Ehtrellita, apretón recibido ;), gracias! Por todo…
Bea, tienes razón, sólo me queda esperar, que siempre termina llegando y sí, ya está en una plaza de por aquí al lado, así que no debe tardar.
S, con tus ánimos sobra, el resto ya lo conozco. Gracias.
Elena, sí, yo también viajé, probablemente por un camino que hoy me cuesta más recordar porque dicen que la memoria es selectiva… dicen. El recorrido debió cambiarme pero claro, ahora ¿cómo imaginarme de otra manera?. Y sí, quizá solo me parezca aparte de a mí misma, un poco a Myu, esa que no conoces porque no has leído Sputnik… ;)
Me encantan esos besos.
Myu | 02-11-2005 20:21:03
Quizás esté escondido en algún rincón. Quizás haya emprendido un largo viaje y se haya olvidado de regresar. Pero enamorarse, al fin y al cabo, no tiene ninguna lógica. A lo mejor, de repente, el deseo aparece de la nada y te atrapa. Mañana mismo. Sumire apartó la mirada del cielo y la clavó en mi rostro. –¿Como un tornado a través de la llanura? –Si quieres llamarlo así. Por unos instantes, ella imaginó un tornado a través de la llanura. –Por cierto, ¿has visto alguna vez un auténtico tornado a través de la llanura? –Nunca –contesté–. En Musashino no suelen verse tornados en vivo (y debería añadir que es de agradecer). Aproximadamente medio año después, mis predicciones se cumplieron y Sumire se enamoró de forma fulminante, sin lógica alguna y con la furia de un tornado a través de la llanura. Se enamoró de una mujer casada diecisiete años mayor. De “Sputnik, mi amor”.
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