Miércoles, 19 de octubre de 2005
La intensidad la conocí a mis veintisiete años y tenia nombre de niña.
La intensidad la descubrí mirándole a la cara y dejándome llevar por primera vez de la forma más auténtica e inocente que podáis imaginar
La intensidad, se llamaba como ella y era suya. Cuando quiso irse solo me dejó el recuerdo de lo que era aquello… así que ya no está. Se lo llevó todo y con el equipaje, su nombre y esa palabra que ya no encuentro, que ya no entiendo.
La primera vez que la vi, tan rotunda y tan espontánea, tan estirada en el cuerpo, tan insolente incluso…
Cuando habló de su primer beso a un hombre, y decir que fue “como tener un pescadito en la boca” y yo sonreír…
La segunda vez que la coincidencia nos volvió a unir (meses después), su perro y un concierto absurdo.
Su cumpleaños y las primeras conversaciones en la biblioteca, con el bocadillo, con el café…
El no poder dejar de pensar en ella, de mirar dónde estaba sentada, a qué distancia, a qué olía, qué número de veces se cruzaban nuestras miradas, disimular bajando la cabeza de nuevo a los apuntes…
La intensidad,
empezar a adorar sus gestos, sus holas, sus buenos días, sus gafas, sus manos, su sonrisa..
enviar tímidas notas, recibir tímidas notas
Inventar excusas para hacerla salir de la biblioteca, tomar algo en la cafetería de la facultad, preguntar, escuchar…
Evitar las compañías, intentar siempre ser solo las dos, a cada momento dos, pensar solo en la palabra dos, acabar con todos los números salvo el dos…
La intensidad,
Quedar formalmente para el primer cine…
Dejar de ir a clases, dejar de estudiar, dejar de concentrarme en otra cosa que no fuera ella, dejar de presentarme a exámenes, dejar de presentarse ella por primera vez en su vida…
Agotar junio y julio y no desperdiciar ningún momento para compartir con ella.
Dejar de ir a visitar a mis padres, a mis amigos
La intensidad,
Invitarla a comer a casa, a ver una película en casa, a cenar en casa, a dormir en casa y justificar siempre que fuese en mi misma habitación y luego en mi misma cama…
Contarle historias hasta dejarla dormir, no poder dormir yo, mirar como se mueve su cuerpo cuando respira, querer darle besos a los parpados cerrados, contenerme…
Besarle la cara por las mañanas, verla salir de la ducha y mirar hacia otro lado al vestirse.
Sonreír cuando quitaba del baso la bolsita de la infusión, reírme a carcajadas de su constante hambre.
Las ganas de abrazarla y no hacerlo.
La intensidad,
las notas en papeles pequeñitos, de colores, por todos lados, llamándome pajarito… (las guardo todas, en una caja y en la retina, las veo en la puerta del armario, dentro de un jersey, entre los libros, en las listas de la compra, las veo ahora)… su letra.
La intensidad,
las primeras canciones que recopiló para mí, las que gasté de tanto escuchar mientras no estaba y recordaba cada milímetro de su cara…
los domingos que me recogía en la estación para pasar el resto de la semana juntas otra vez, robándonos ya espacio de facultad, de biblioteca, de cines, de todo…
las películas en casa y nuestras manos debajo de la falda de la mesa.
La intensidad,
Las manos siempre juntas y escondidas, sus dedos, sus palmas, cada pliegue, cada marca, aprendérmelas de memoria, recorrerlas sin prisa como si fuese la mejor tarea del mundo…
La primera noche que nos venció el sueño en un abrazo, sus mimos.
El primer beso y conocer su sabor, su lengua, sus labios.
La primera vez que la vi desnuda, sus miedos mezclados con mi pierna, su oreja con mis susurros, con mis labios su cuello, mi temblor, su rubor, mi corazón saliéndose fuera de mi, su aliento, su pecho, su ombligo, su pelo, su calor, su olor, su cintura, su sexo, su espalda, sus brazos, sus muslos, sus todos sus… su forma de mirarme y dejarse dormir.
La intensidad,
recordar sus ojos llenos de esa agua de estar a gusto y feliz, de querer que siga mirándola y contándole…
las puertas y en el reverso, siempre robándonos besos…
las canciones escuchadas cientos de veces en el coche, mirándola conducirme a mi…
las siestas a escondidas, debajo de la manta a cuadros verde…
Tener que separarnos un mes.
las cartas manuscritas, saber que era la más envidiada de la residencia porque le llegaban siempre, siempre a ella más cartas que a nadie, todos y cada uno de los días
pensar qué sentiría al recibir más de una a diario, siempre mías, todas mías…
La intensidad
Volver a encontrarnos y repetir cada escena haciéndola siempre nueva durante el tiempo que fue.
Aguantar la respiración y reservarle cada bocanada de oxígeno a ella.
Querer partirme en dos y estar así siempre con ella,
dentro y fuera de ella…
Por: Myu | General | Comentarios (23) | Referencias (0)
Precioso, de verdad, no tengo palabras...qué bien haber podido vivir algo así, y qué manera de describirlo...
S | 19-10-2005 22:18:10
Por Dios!! cuanto sentimiento, qué bien expresado y con cuánta INTENSIDAD
Me quito el sombrero haciendo una reverencia!!! Cualquier comentario que haga al respecto se queda pequeño ante tus palabras...
Cuquina | 19-10-2005 22:44:12
Soy culpable de todo esto? Pues que me condenen a cadena perpetua si la gente aún puede sacar de dentro todas esas cosas, si aún pueden sentir como tu sientes.
Culpable.
charlotte sometimes | 19-10-2005 23:40:14
La intensidad es igual a la tensión (o diferencia de potencial) partido por la resitencia.
La intensidad se dispara cuando el corazón se desboca generando una diferencia de potencial que tiende al infinito, y el deseo de estar en otro ser anula la resistencia.
Y hablando de infinitos, acabo de confirmar mis sospechas de que tú lo eres, por necesidad y sin remedio. Pero, ¿quién quiere remediarlo...?
Así, dentro de estas palabras, siendo hilo conductor de tantas emociones sin límite, estás absolutamente deslumbrante, Myu.
Un besito.
Sunfaith | 19-10-2005 23:55:29
Precioso... Me suena a historia contada con rones brugal en una sobremesa en la que nos cae la noche... tu y yo sabemos de eso, eh?
pd: ya-sabes-tu-quien ya esta aqui!!!Todavia no a mi vera pero ya compartimos pais, estado y ventisca. Que nerviossss!!!
Hester Prynne | 20-10-2005 05:12:53
perfecto!
lo q escribiste es simplemente perfecto!
muy lindo de verdad.. lleno de sentimientos... con tanta INTENSIDAD realmente... P-E-R-F-E-C-T-O
felicidades!
bsitos
fabi | 20-10-2005 09:08:36
Pero tú quieres matarme de amor? En una de estas me rompo en pedazos. Vuela una paloma y me rompo en pedazos, piso un chicle y me parto en dos, llueve y me deshago. Nunca me pareció más pequenia y pueblerina Coimbra, que cuando no resiste ni aunque quiera las comparaciones con NY... Pero vendrás, tarde o temprano vendrás y ladrará un perro y nos romperemos en pedazos de pura risa, de pura ironía, y de pura intensidad.
chavela | 20-10-2005 12:16:25
S, sí soy una persona afortunada, aunque nada de lo que os cuento sea ya… pero a veces pienso que si me muero lo puedo hacer tranquila… aunque por otro lado me digo no, no me quiero morir sin repetirlo… en cuanto a la descripción, es muy pobre, créeme que no hace verdadera justicia.
Cuquina, insisto en lo que le digo a S… si supieses la impotencia que me da a mí no poder barajar bien las palabras… a veces me dan ganas de chillar.
Charlotte, pues ya ves, es lo que tiene sacar en tu blog tanta ternura, una se va contagiando, se va contagiando y no puede evitar acordarse de las cosas bonitas…
Sunfaith, qué desarrollo! Se nota lo que has estudiado (ya te digo) jajaja y bueno, yo tengo poco que ver con los infinitos y si con los límites, estoy rodeada de ellos, da igual si son reales o me los invento porque lo cierto es que lo tengo, un poco como todos, eso sí, la medida que yo tenga no sé si es mayor o menos que la del resto, en definitiva es la mía y es la que “soporto” ;)
Hester, ¿Cómo es de fuerte? Yo estoy feliz solo de pensar en vuestro reencuentro… y en el nuestro vaya ¿en Nueva York hay ron? jajajaja
Fabi, bienvenida a ésta casa. Me alegro de que te guste lo que escribo pero de ahí a la perfección… océanos entremedio!
Chave, ¿yo matarte de amor? ¿YO? jajajajaja, ya serán otras….
Y sí, tengo muchas pero muchas ganas de verte, tantas que ahora, justo ahora, si me pudiese tele transportar, elegiría Coimbra sin dudarlo!
SUERTE CAMPEONA!
Myu | 20-10-2005 22:16:20
Ay, Myu, yo no puedo leer estas cosas, no en este estado mío en un país de huracanes en el que no sé dónde está la peor tormenta, si dentro o fuera... (no encontré aquí la intensidad)
djuna | 21-10-2005 02:22:10
¿Tanto tiempo ahí y te descubro ahora? No puede ser cierto... ¿Por qué no te he encontrado antes? Cosas de la vida, supongo.
Amicus | 21-10-2005 11:57:13
Impresionante.
A mitad del relato me he tenido que apoyar contra el respaldo de la silla para poder seguir leyendo.
geniera | 21-10-2005 14:07:57
ya sera menos me has dicho...
porque te digo que estoy llorando... que tu intensidad me recuerda demasiado a mi intensidad...
debo ser la última en leerte, pero es que veia el titulo del post te comenzaba a leer y no podia seguir...
te mando un ay de esos mios...
con un beso
elena | 21-10-2005 19:47:07
bea | 21-10-2005 20:04:18
Sunfaith | 21-10-2005 20:18:37
Djuna, ya sé, ya sé que no la has encontrado “esa” intensidad, pero seguro que sí otras. Todo llega si lo buscas… y tú no te quedas precisamente sentada a contemplar. Campeona!
Amicus, pues aquí ando, no me escondo… relativamente jajajaja
Geniera, mira que no pretendo accidentes domésticos!
Elena, es que tú eres así, pequeña pero intensa …
Bea, a ti por agradecerlo.
Sunfaith, ¿qué te digo a ti? Eh! Qué te digo?
Myu | 22-10-2005 21:28:01
me he quedado sin palabras...ve acabo de ver durante el último año..impresionante...nunca había leído tanto sentimiento en tan poco espacio,...lástima que cuando se acaba el amor, el aluvión de sentimientos es igual de intenso...
acabas de entrar en mis favoritos ;) sin duda
abierto-por-obras | 23-10-2005 13:26:11
...por fin he recuperado las palabras...
sublime, delicioso, encantador...
me das mucha envidia (pero de la buena, ¿eh?)
un beso fuerte sin palabras
Azena | 23-10-2005 13:40:34
Abierto-por-obras, cuando se acaba, la “fuerza” es igual pero en dirección contraria sí… ahora eso sí, yo me movía muuucho más lentamente. Bienvenida.
Azena, seguro que tú también me la das en muchos aspectos, que aún no conozco claro…
Myu | 23-10-2005 23:13:16
Cuando el corazón habla la mirada de quien escucha cambia. Cuando la mente habla el cuerpo se inquieta. Si corazón y mente hablan al unisono vibra el alma. Eso es lo que hiciste en mí.
Gracias por este buen momento.
Alo bada | 26-10-2005 11:11:25
Alo bada, precioso lo que dices, gracias ti por tus palabras, es tan justa esa descripción, a mí también me pasa, tal como lo dices…
Myu | 28-10-2005 00:11:34
ehtrellazul | 28-10-2005 19:25:44
ha pasado mucho tiempo. No llegue a La Intensidad por este blog sino por el libro ¿de otro planeta? Hiciste que se me saltaran las lagrimas en la estacion de metro de nuevos ministerios. Queria felicitarte porque no se leen cosas como esta todos los dias. Espero sentir algun dia una intensidad correspondida...
ana | 24-01-2007 13:35:00
No tengo palabras para definir como me quede despues de leer esto, todavia estoy con la boca abierta,cuanto sentimiento buf...precioso.
eva | 24-01-2007 22:09:42
Quizás esté escondido en algún rincón. Quizás haya emprendido un largo viaje y se haya olvidado de regresar. Pero enamorarse, al fin y al cabo, no tiene ninguna lógica. A lo mejor, de repente, el deseo aparece de la nada y te atrapa. Mañana mismo. Sumire apartó la mirada del cielo y la clavó en mi rostro. –¿Como un tornado a través de la llanura? –Si quieres llamarlo así. Por unos instantes, ella imaginó un tornado a través de la llanura. –Por cierto, ¿has visto alguna vez un auténtico tornado a través de la llanura? –Nunca –contesté–. En Musashino no suelen verse tornados en vivo (y debería añadir que es de agradecer). Aproximadamente medio año después, mis predicciones se cumplieron y Sumire se enamoró de forma fulminante, sin lógica alguna y con la furia de un tornado a través de la llanura. Se enamoró de una mujer casada diecisiete años mayor. De “Sputnik, mi amor”.
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