Martes, 09 de agosto de 2005
Si digo que ha sido un punto de inflexión, quizá exagere, pero no puedo dejar de decir que ha sido una sensación de ruptura importante, de distanciamiento…
La ruptura tiene que ver fundamentalmente conmigo. El distanciamiento no.
Berlín no ha sido simplemente un viaje o una ciudad, he vuelto triste.
Pero sí, también es una ciudad. Y es bonita o al menos fácil de vivir. Los espacios son grandes en general, muy grandes. No hay casi tráfico, no hay ruidos de coches por tanto, ni problemas de aparcamiento. Hay mucho tranvía y bicicletas.
Me imaginé viviendo en un lugar así, sin agobios ni prisas aparentes, y sí, me vi.
Hay mucho verde, de ese que a mí me maravilla por inusual… muuuchos jardines y parques. Y en cuanto aparece un rayo de sol, desaparecen las ropas de los alemanes. Se despelotan pero de verdad. En los parques, en el pequeño césped de delante de un museo, junto a una fuente, en donde sea… la peña se quita la ropa (he visto a mucha pero mucha gente COMPLETAMENTE desnuda en un césped cualquiera al lado de una calle de paso) y ála, a tomar el sol como en la playa.
Berlín también son comidas rápidas, cervezas en demasiados bares, barbacoa en un tejado de una casa ¿en construcción?, grafitis en las puertas de los edificios y en las paredes en alto, mercadillos llenos de chascas maravillosas, un siciliano que me invita en septiembre a su casa a cambio de la madre de sus hijos oficial (con autonomía por parte de los dos para hacer nuestra vida con mujeres u hombres), bicicletas con frenos de varilla, gentes con las que no me puedo comunicar como me gustaría, fotos de paseos y de calles y de casas en reconstrucción o construcción, suelos de madera, carteles y carteles que anuncian conciertos, exposiciones, y actos culturales en general… que no entiendo. Este también es Berlín, al menos el que yo he vivido.
Por lo demás, acabo de llegar a la vida real otra vez. Para ser exacta ayer, pero como supondréis el trabajo y lío y el desconcierto me comían… ahora no estoy libre de pecado, sigo a tope, pero al menos quería decir “Estoy aquí, he vuelto a casa”.
Por: Myu | General | Comentarios (4) | Referencias (0)
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es que somos unas inocentes, se nos ocurren a veces unas cosas
¡¡irnos de vacaciones!! pensando que vamos a descansar y nada más...
irnos de viaje... olvidandonos tantas y tantas veces que viajar es magico porque en cada viaje llevamos mochilas con nuestras piedras y que chocamos con otras piedras, y a veces en el trajin se rompe algo o encuentras el imperdible que te faltaba... y es que a veces en los viajes se encuentran espejos en los que te ves distintas (es como eso de que los enchufes no valgan igual o tener que cambiar la moneda)...
me alegro de que vuelvas. aunque no me alegro de la pena. pero ya sabemos que la pena siempre se acaba llendo ¿a que sí niña mar?
un beso
pd: no tengo ni idea de a que te refieres con deber cosas...ummm...las niñas nubes desconocemos el termino deber y no tenemos ni la más remota intención de incluirlo en nuestro diccionario, de verdad que no ;-)
elena | 09-08-2005 16:47:44
Nenita!!!
siempre volver a la realidad es triste, más después de haber estado en berlín, bonita ciudad, que sin conocerla personalmente se muchas cosas de ella, y espero verla algún día no muy lejano...
No estés triste, no vale la pena, ¿para qué amargarse??? yo también me lo pregunto a mi misma aunque a veces no sepa la respuesta, pero tú nenita, tienes que ser fuerte y saber disfrutar y vivir al máximo las cosas...
besos
ZzZzZzZz | 10-08-2005 03:03:50
¿Ves? La brisa fresca siempre acaba regresando para que podamos volver a coger aire...
Bienvenida y (espero que te dé la vida para ser también) bienhallada.
Un beso.
ola | 10-08-2005 09:48:36
Azena | 10-08-2005 10:16:30
Quizás esté escondido en algún rincón. Quizás haya emprendido un largo viaje y se haya olvidado de regresar. Pero enamorarse, al fin y al cabo, no tiene ninguna lógica. A lo mejor, de repente, el deseo aparece de la nada y te atrapa. Mañana mismo. Sumire apartó la mirada del cielo y la clavó en mi rostro. –¿Como un tornado a través de la llanura? –Si quieres llamarlo así. Por unos instantes, ella imaginó un tornado a través de la llanura. –Por cierto, ¿has visto alguna vez un auténtico tornado a través de la llanura? –Nunca –contesté–. En Musashino no suelen verse tornados en vivo (y debería añadir que es de agradecer). Aproximadamente medio año después, mis predicciones se cumplieron y Sumire se enamoró de forma fulminante, sin lógica alguna y con la furia de un tornado a través de la llanura. Se enamoró de una mujer casada diecisiete años mayor. De “Sputnik, mi amor”.
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