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Soy de Mar

Martes, 21 de junio de 2005

Tránsitos

La última vez que estuve en Madrid hubo de todo un poco… reencuentros, risas, charlas, me echaron las cartas, llovió, pasé un domingo incontable, conocí gente nueva y se puede decir que hasta ligué… recuerdo especialmente cada momento, pero hoy se me ha venido a la cabeza una de las conversaciones, en las que abrí la mente y aprendí algo nuevo, a través de una experiencia verdadera.
No sé si podré trasmitirlo bien, pero ahí voy.
Ch. y P. son dos amigos que han mantenido una relación de pareja durante más de dos años. Ya no son novios, pero de un modo u otro siguen manteniendo una relación muy particular. Ambos continúan enamorados el uno del otro, pero ha sido sólo uno el que ha decidido que es más destructivo estar juntos que separados, aunque ya os digo, el concepto de “separados” es muy relativo, por muchos kilómetros de distancia que les separen. Ch. es que es muy teatral dice “Berlín no es tuyo”, P. dice que ya no tiene a nadie con quién aplaudir cuando empieza a salir el café de la cafetera cada mañana…
Estuve con los dos durante esos tres días y hablamos y hablamos de todo, mientras nos reíamos por no poder contener lo que cada uno es. Se quieren, los quiero.
Una tarde de café comedido y de charlas a cerca de averías emocionales, surgió el tema de la seguridad, de la certeza en las relaciones, entendiendo éstas como si la eterna duda que se mantiene en el aire de nuestras cabezas huecas, era o no poseer la seguridad de que la gente que amamos es o no es la que está a nuestro lado o a la que verdaderamente debemos amar.
A. por entonces amaba con toda la intensidad de la que es capaz a E., y nos decía que sí, que esta vez creía que sí era E. la persona a la que amar de esa forma definitiva y clara que merecía el derroche de sus fluctuaciones. Pese a todo, era consciente de que mañana siguiente, o dentro de x tiempo, igual dejaba de serlo, por los motivos que fuesen (y que de hecho hoy son).
En éste punto Ch. (que es un loco lúcido de aplaudir en ocasiones). Me recriminaba el concepto de “seguridad” que parece que debemos seguir como si de un semáforo verde se tratara y que la conducción de nuestros sentimientos quizá no debía tener “porque sí”, un destino claro y concreto al que llegar… “¿Y quién te dice Myu que los tránsitos, los procesos no son en sí mismos lo que dan sentido a las relaciones en las que las certezas del tipo “será él, será ella, la persona al fin” no caben?, ¿quién te dice que no son otra cosa más que reflejo de guiones de cine, paternales o vidas irreales soñadas e inventadas desde fuera?”. Más o menos era esto lo que me vino a decir.
Y entendí que viajar no es llegar a un destino nuevo sino una actitud ante la vida en la que quizá jamás hay que partir de ningún lado. Entendí que el lastre social y familiar quizá me estaba haciendo tener una perspectiva errónea de la realidad emocional y que los espejismos que nos generan dudas, no son más que eso, espejismos, y que sin embargo no dejan de ser maravillosamente bonitos y maravillosamente vivos y reales mientras están siendo… “¿quién te ha dicho que el amar no es un continuo de percepciones y sensaciones que solo ves tú y que no han de ser ni convenientes ni el resultado de nada a lo que finalmente debas llegar?”… y me quedé perpleja y abriendo los ojos mucho, y pensé que aquel loco ama, y lo hace de una forma auténticamente particular que a veces envidio, porque se despoja de fines y de realidades ya concebidas donde poder agarrarse para no perder el norte…
Yo sin embargo, cuando me veo subiendo alguna escalera siempre busco la barandilla, aunque no la toque, y finalmente se sube igual y quizá no hay lugar al que llegar porque todo es subir y disfrutar del tránsito…
Y por qué me empeño en que los espejismos dejen de serlo, y quién sabe si hay algo más que espejismos, y quién dice que lo que de verdad no cuenta es poder mirar así, ver de ese modo…

Vaya tela!, lo sé, no vale reñir.

Por: Myu | General | Comentarios (5) | Referencias (0)

Comentarios

Ya lo dice Kavafis, en su poema Itaca
(te copio sólo las partes "buenas"):

ITACA (Kavafis)


Cuando emprendas el viaje hacia Itaca
ruega que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de descubrimientos.

(...)

Ten siempre a Itaca en la memoria.
Llegar allí es tu meta.
Más no apresures el viaje.
Mejor que se extienda largos años;
y en tu vejez arribes a la isla
con cuanto hayas ganado en el camino,
sin esperar que Itaca te enriquezca.

Itaca te regaló un hermoso viaje.
Sin ella el camino no hubieras emprendido.
Mas ninguna otra cosa puede darte.

Aunque pobre la encuentres, no te engañará Itaca.
Rico en saber y en vida, como has vuelto,
comprendes ya qué significan las Itacas.

K. Kavafis


Yo siempre he creído más en los caminos que en los destinos, pero no creo que el camino sea un espejismo...

Me voy al mar, te llevo conmigo...

más espejismos (o no) | 21-06-2005 19:59:26

... y durante el camino te enamoras de todo...

yo siempre me empeño en econtrar algo que permaneza, y a veces (muchas y muchisimas veces) me olvido que la única que permanece (distinta a cada momento) soy yo... No se si esto tiene mucho que ver con la reflexión pero es tal como veo el asunto de los espejismos..

y a mi me encanta buscar espejismos, me encanta descubrir que son distintos y ver que al final en el fonde del agua hay otra persona...

elena | 21-06-2005 21:45:18

... y durante el camino te enamoras de todo...

yo siempre me empeño en econtrar algo que permaneza, y a veces (muchas y muchisimas veces) me olvido que la única que permanece (distinta a cada momento) soy yo... No se si esto tiene mucho que ver con la reflexión pero es tal como veo el asunto de los espejismos..

y a mi me encanta buscar espejismos, me encanta descubrir que son distintos y ver que al final en el fonde del agua hay otra persona...

elena | 21-06-2005 21:46:10

En eso consisten a veces mis espejismos Elena, y en el profundo deseo de que permanezcan... sin embargo, igual todo se basa en espejismos y los que permanecen son simplemente ellos... no sé.

Myu | 21-06-2005 23:14:06

Un post muy interesante y precioso... yo también disfruto más el viaje que el llegar. Casi siempre.

La Luz | 30-06-2005 01:48:36

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Quizás esté escondido en algún rincón. Quizás haya emprendido un largo viaje y se haya olvidado de regresar. Pero enamorarse, al fin y al cabo, no tiene ninguna lógica. A lo mejor, de repente, el deseo aparece de la nada y te atrapa. Mañana mismo. Sumire apartó la mirada del cielo y la clavó en mi rostro. –¿Como un tornado a través de la llanura? –Si quieres llamarlo así. Por unos instantes, ella imaginó un tornado a través de la llanura. –Por cierto, ¿has visto alguna vez un auténtico tornado a través de la llanura? –Nunca –contesté–. En Musashino no suelen verse tornados en vivo (y debería añadir que es de agradecer). Aproximadamente medio año después, mis predicciones se cumplieron y Sumire se enamoró de forma fulminante, sin lógica alguna y con la furia de un tornado a través de la llanura. Se enamoró de una mujer casada diecisiete años mayor. De “Sputnik, mi amor”.

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